DETALLES DE LA HISTORIA...

EFEMÉRIDE: 18/12/1869

 

Hoy la Asociación "Histórica Guardia Civil" queremos recordar al Duque de Ahunada.

 

El Excmo. Señor Don Francisco Javier Girón Ezpeleta Las Casas y Enrile, II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas, falleció en Madrid el 18 de diciembre de 1869.

 

Hoy le recordamos con motivo del 146 Aniversario de Su fallecimiento. Descanse en Paz.


Circular de 1845 relativa a enterramientos Guardias Civiles 

Circular de 2 de julio de 1845 (un año después de la creación), decía así:


Con el fin de que a los guardias civiles que fallezcan, se les dé sepultura con la decencia correspondiente a este distinguido Cuerpo, en todas las defunciones se observarán las reglas siguientes:


 

1ª.- Siempre que un guardia civil falleciere, tan pronto como el Jefe del punto

donde ocurriere el fallecimiento reciba el parte, dará las disposiciones para su entierro.

 

2ª.- El guardia difunto deberá ser vestido con un uniforme de gala.

 

3ª.- Se alquilará, de la parroquia, una caja decente, para que sea conducido en ella.

 

4ª.- Será conducido al cementerio por cuatro pobres y acompañado por el número de guardias civiles, que según su empleo, marcan las Reales Ordenanzas. Llegados al cementerio, se recogerá la ropa de gala.

 

5ª.- Los guardias que acompañen al cadáver, deberán hacerlo también de gala, con sus sables, al paso regular, formados en dos filas, con el mayor silencio, compostura y gravedad.

 

6ª.- El alquiler de la caja y limosnas a los pobres, único gasto que debe resultar del entierro se cargará al fondo de la Compañiañ

 

Como parecía que algunos extremos de la Circular no estaban suficientemente claros, algunos jefes de Unidades formularon consultas al respecto y el 12 del mismo mes de julio se les responde como sigue:

 

“- A todo individuo que fallezca, habiendo satisfecho, por completo, el importe del vestuario, deberá vestírsele con el uniforme de gala, recogiéndosele al

darle sepultura, para entregárselo a sus herederos.

 

- Los que no hubiesen satisfecho las prendas mayores de su uniforme, serán vestidos con las que hubiesen satisfecho, colocando encima de la caja, que

deberá ir cerrada, el sombrero y el sable del individuo; y al darle sepultura, se recogerán las prendas para ser entregadas igualmente a sus herederos, las que fueren de su propiedad.

 

- Siempre que los herederos estuvieren en el punto donde falleciere un guardia, y les acomode que el individuo conserve las prendas con que se le vista, y que hubiere pagado, se le dará sepultura con ellas”.


Historia de "El Glorioso"...

 

            El día 28 de octubre a las 18.30  asistieron miembros de la “Asociación Histórica Guardia Civil”, el vicepresidente nacional y Director del área de Historia D. Antonio Sánchez y el Director de Asuntos Regionales y Protocolo D. José Patón,  a la presentación  en el Instituto de Historia y Cultura Militar en Madrid de un documento histórico poco conocido de la marina, “El Glorioso”  cuyo autor el Capitán Especialista D.  Agustín Pacheco detalla con una impecable precisión las vicisitudes de este magnífico navío, desde su construcción en los astilleros de La Habana (Cuba) hasta su última singladura a Inglaterra, todo ello enmarcándolo en el contexto político y económico del siglo XVIII, todo ello en un  magnífico marco, rodeados de símbolos que se hunden en el más profundo arraigo de nuestra cultura militar española,


El  Teniente Coronel Acosta presentó el acto, el cual estaba presidido por el Director del Centro  General de División  La Fuente,  y con un salón de actos lleno de autoridades civiles y militares, familiares, amigos y estudiantes de humanidades. Comenzó dando unos datos de la impecable carrera, tanto militar como académica del autor del libro, el Capitán  Pacheco, de la ardua e ingente tarea de recopilación de datos, todos ellos de fuentes primarias para, con el mayor rigor científico e investigador. El libro ha sido prologado por el embajador Albi, lo cual sin duda, da un plus de rigurosidad a esta impecable obra de una parte de nuestra gran historia naval como país e imperio.

Posteriormente tomó la palabra el autor del libro, capitán Pacheco el cual en una magnífica presentación  dio una pinceladas generales del  libro, en artes de construcción de navío, maderas utilizadas, armamento,  oficialidad y marineros, mástiles y un largo etcétera de datos. Igualmente de cómo en aquélla época los servicios de inteligencia ingleses intentaban descubrir las fechas y rutas de los convoyes de las Indias y, de cómo los servicios de contrainteligencia españoles los engañaban, desvirtuando así  iconografía clásica de los abordajes ingleses sobre navíos españoles cargados de tesoros. En este punto creo conveniente recordar, que a lo largo de toda la historia, solamente tres veces por los ingleses y una por los holandeses, se apresaron navíos con tesoros traídos de las colonias americanas.


Una segunda parte, donde nos relata las grandes virtudes de este navío, que llevaba en su interior soldados de infantería, las batallas……,  y la  épica singladura de este gran navío.
Cerró el acto el Director de Instituto General de División La Fuente, agradeciendo al autor su gran trabajo y a los asistentes su presencia. Tras el acto, nuestros representantes se entrevistaron tanto con el autor del libro como el director del Centro, ambos con una amabilidad extraordinaria con nosotros.

Desde aquí nuestra más sincera enhorabuena al Capitán Pacheco por este magistral trabajo de investigación deseándole un gran éxito-

     También quisiéramos desde el  Departamento de Historia de la Asociación, dar algunos datos más sobre este navío, sobre todo desde un punto de vista actual, ya como bien se dijo en la presentación “sino escribimos nuestra historia, otros la escribirán”.


     Su nombre San Ignacio de Loyola, su alias “El Glorioso” y sus épicos viajes durante la guerra de “La Oreja de Jenkins” o “Guerra del Asiento”,  entre Inglaterra y España y, que según la mayoría de los historiadores, de haber tenido otro resultado, la mayor parte de los países de América del Sur, hablarían en inglés, debido a la gran derrota de la Royal Navy a manos de la española.


     Era un navío de 70 cañones al mando el capitán don Pedro Mesía ( luego marqués de la Vega de Armijo) que 1747 traía de La Habana cuatro millones de pesos en monedas de plata. El 15 de julio, cerca de las Azores, el navío se encontró con un convoy inglés escoltado por tres barcos de guerra que casi lo doblaban en número de cañones: el navío Warwick, la fragata Lark y un bergantín. En aquel tiempo, un navío de América era toda una golosina para capitanes ávidos de riqueza ya que solían llevar caudales a bordo, así que los ingleses le empezaron a perseguirlo. Manteniendo el barlovento, el Glorioso se batió  durante toda la noche, descansando al caer el viento durante el día, volviendo a pelear por la noche: primero hundió a la fragata,  y tras hora y media de lid con el Warwick en la  más absoluta oscuridad, con la sola luz de los fogonazos artilleros (desde el navío español se dispararon 1.006 cañonazos y 4.400 cartuchos de fusil), el navío inglés huyó humillado y escarmentado, desmitificando así la supuesta superioridad británica.

No obstante, la odisea del Glorioso solo estaba comenzando. Continuando rumbo a Finisterre, el 14 de agosto se encontró nuevamente  con barcos de guerra  británicos: el navío Oxford, la fragata Shoreham y la corbeta Falcon. Como ya había pasado anteriormente, los ingleses comenzaron la cacería. Pero el capitán  Mesía y sus compañeros de viaje no se dejaban amilanar por ser superados en número.  Una vez más tronaron los cañones y tras  tres horas de combate y con la pérdida del bauprés, una verga y tener la popa bien dañada, el Glorioso continuó  viento en popa a toda vela hacia España mientras los adversarios ingleses se retiraban con graves daños.


Fondeó el navío en la ría de Corcubión, desembarcando los caudales, retornando a la mar para reparar averías en Cádiz, pues vientos adversos hacían imposible el viaje a El Ferrol. Así, el 17 de octubre, a la altura del cabo San Vicente, volvió a encontrarse con una  superior fuerza enemiga compuesta por  cuatro fragatas corsarias con base en Lisboa y bajo el mando del comodoro Walker: King GeorgePrince FrederickPrincess Amelia y Duke, que sumaban 960 hombres y 120 cañones. Rápidamente le alcanzaron, pero no reveló su nacionalidad –algo muy común en el  mar de la época- hasta que el King George se acercó lo suficiente. En ese momento,  Mesía izó pabellón de combate y largó una andanada que le inutilizó dos cañones y el palo mayor. Siguieron tres horas de encarnizado combate; pero al rato se unieron las otras fragatas y dos navíos de línea ingleses que navegaban cerca, el Darmouth y el Russell: seis barcos y 250 cañones contra los 70 del Glorioso, ya en un pobre estado por los combates anteriores y la larga travesía atlántica. Aun así, el comandante Mesía y su tripulación se defendieron dejando el pabellón español a una altura pocas veces alcanzada, bajo un fuego constante durante dos días y una noche. No obstante acertaron en la santabárbara y volaron al Darmouth, muriendo 314 de sus 325 tripulantes. Finalmente, el 19 de octubre con 33 tripulantes  muertos y 130 heridos a bordo, agotada la munición (cargo solo el 60% del total, error que pagaron muy caro) el barco parcialmente desarbolado, el capitán  convocó a los oficiales que seguían vivos, atestiguaron que la tripulación había hecho más de lo que el deber pudiera exigirles, y arrió la bandera. Tras ser apresado, primero recaló en Lisboa y finalmente en Inglaterra. El capitán fue ascendido a jefe de escuadra mientras estaba en Corcubión, aunque alcanzó el grado de Teniente General de la Real Armada.


Han sido muchos historiadores los que han alabado la gesta del San Ignacio de Loyola, alias el Glorioso. También los de nacionalidad inglesa, aunque de manera escueta. Frases, como la de Joseph Allen (c.1810-1864), que apuntó en su conocida obra sobre las Batallas de la Armada británica: "La defensa del Glorioso se ganó un lugar de honor en la historia naval española". Sin [ SinSembargo, sería George Walker, uno de los capitanes británicos a los que se enfrentó Pedro Messía, el que mejor supo valorar la hazaña del solitario buque español. Cuando el Russell y dos fragatas de la Royal Family iniciaban de nuevo su persecución, tras haber soportado éste dos sangrientos combates en menos de dieciséis horas, reflexionó sobre el hecho con las siguientes palabras: "Y de nuevo comenzó la persecución y la conquista de su audaz y escurridizo enemigo; porque nunca los españoles, y nadie en realidad, han luchado mejor con un barco que lo hicieron ellos

De tal modo, fiel a su nombre, acabó viaje el navío español Glorioso. Había librado tres combates contra 12 barcos enemigos, de los que hizo volar uno y hundió otro. Así, este navío escribió con letras doradas un capítulo, no solo en los anales de la marina, sino en los de toda una nación, un imperio que le esta eternamente agradecido y que no debería olvidar jamás gestas como estas, que hace que los españoles actuales sintamos un gran orgullo de aquéllos que nos precedieron y forjaron nuestro destino.


Departamento de Historia.

 

 

 


BIOGRAFIA DEL DUQUE DE AHUMADA,

Don Francisco Javier María de la Paz Bernardo Eulogio Juan Nepomuceno Girón y Ezpeleta Las Casas y Enrile nació en Pamplona en 1803 y falleció en 1869. Fue el II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas.

 

 


Trabajo sobre el Himno del Cuerpo.

Trabajo realizado por Don Armando Oterino Cerbelló- Capitán de la Guardia Civil. Remitido por Don José Mª Fco. Roig. Benemérito de Honor y gran colaborador de la Asociación.


Benemérita Guardia Civil. 4 de octubre de 1929.

En 1929 mediante Real Decreto de 4 de octubre, se concede a la Guardia Civil la Gran Cruz de la Orden Civil de la Orden Civil de Beneficencia por "los innumerables actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos realizados con motivo de incendios, inundaciones y salvamento de náufragos". Se honraba de esta forma, de modo público e institucional, el carácter "benemérito" de la Guardia Civil que su sobrenombre ya reconocía.









El primer servicio. Evitar el asalto a la diligencia de Extremadura, 12 de septiembre de 1844.


Contexto histórico.


La finalización de la Guerra de la Independencia supuso un grave problema de seguridad pública, debido a la proliferación de bandoleros y  otros delincuentes cuya actuación se desarrollaba fundamentalmente en el ámbito rural. Dicha situación fue agravada por el devenir del siglo XIX  y  por la finalización de la Primera Guerra Carlista. Muy probablemente, el primer servicio del que se tiene conocimiento,  es el encuentro entre guardias civiles y bandoleros, muy extendidos en aquellos tiempos por las tierras peninsulares, a principios de septiembre de 1844, estando recién creado el cuerpo de la Guardia Civil y del cual se recoge en el parte que el Jefe del Primer Tercio, el Coronel don Ramón Purgolt, con fecha 13 de noviembre de 1844,

 Le comunicaba al Inspector General del Cuerpo:


“Excmo. Sr. :

El Sub-Ayudante de este Tercio D. Fernando Delgado, con fecha de ayer, me dice lo que copio:

En cumplimiento de las órdenes que tenía de V.S me constituí en este pueblo con la caballería que saqué acompañado del Celador D. Demetrio López.

Llegamos a este pueblo (Móstoles) a las doce, en donde reunidos al destacamento del mismo, a las órdenes del Teniente D. Matías del Campo, y del de Carabanchel,

Tomamos las medidas oportunas para la captura de una partida de forajidos que se hallaban robando en el camino, desde el canto de la legua a la salida de este pueblo,  hasta el puente de Navalcarnero. En efecto, a las cinco de esta misma tarde, al dar vista ha dicho puente por todos los costados, se logró capturar cuatro de dichos bandidos, de los cuales quedó uno muerto en el campo, por haber hecho resistencia;  habiendo logrado fugarse otros cuatro por lo escabroso del terreno y estar la noche encima.

 

Dichos sujetos capturados son: Antonio García, natural de Lancara, y vecino de Madrid,  Juan Pérez, , natural de Fuentes, sin domicilio; José Chacón, , natural de Valdepeñas, vecino de Madrid,  y el muerto que no se sabe más, que se apellidaba Blanco, todos ellos entre veinte y treinta años.

Dicha partida tenía detenidas unas veinte personas a quienes habían robado las caballerías, dinero y efectos;  todo lo que les fue devuelto a la entrada de este pueblo. Las personas robadas han sido arrieros pobres de Navalcarnero y pueblos inmediatos, contándose entre ellos como más notables, D. Francisco Mesa, D. José Blanco, D. Francisco Arribas y D. Antonio Corral, personas de arraigo en dicho pueblo de Navalcarnero.

Los culpables se hallan presos en esta cárcel, que con el muerto, tres trabucos y municiones, serán trasladados a esa Corte,  haciendo nuestra salida de este pueblo a las ocho de la mañana del 13 no verificándolo esta misma noche por estar la caballería muy cansada y sin comer.

Todos los individuos se han portado bien en la referida ocurrencia; recomendándole muy particularmente al Teniente D. Matías del Campo, Jefe de este destacamento, que estuvo muy pronto a ocupar el puesto que le designé, habiéndolo hecho del D. Demetrio al Excmo. Sr. Jefe superior político.

Lo que tengo el honor de participar a V.E. para su superior conocimiento". ("Guía del Guardia Civil" núm. 1, año 1850).


Ubicación geográfica.

Los barrancos próximos al puente de Navalcarnero, sitio ya célebre en las crónicas criminales, por los continuos robos y asesinatos cometidos en él.


 No pudo sin embargo con este primer servicio lograrse la seguridad de aquel punto sino con una constante vigilancia ; el 7 de diciembre del mismo año, tan solo unos meses después,   llegó la Guardia Civil al mismo sitio en ocasión en que 8 forajidos habían saqueado y tenían atados varios pasajeros que indistintamente se dirigían a diferentes puntos. Al divisar a los Guardias huyeron hacia el monte los forajidos; pero antes de internarse en él fueron alcanzados  y sólo uno logró fugarse en la refriega; los demás fueron abatidos en el lugar. . Desde entonces aparece en aquel sitio una caseta donde se efectúan las entrevistas de las parejas de la Guardia Civil, y aquel punto mirado con terror por los viajeros,  llego a ser el más seguro de aquella línea. Ya en esta primera actuación se puede observar el espíritu que todavía hoy, en el siglo XXI sigue siendo el eje de la Institución, EL SERVICIO AL CIUDADANO Y  EL VALOR.

La lucha contra el bandolerismo continúa con enorme éxito con la defensa de los carruajes, escoltas, protección de vías y caminos. Tal llego a ser la repercusión de esta enconada lucha contra los asaltos a carruajes que en 1854 Facundo Infante, segundo director del Cuerpo, podía afirmar:

 «El robo de los carruajes públicos no causaba impresión diez años antes y desde la creación de la Guardia Civil, era visto con absoluto asombro».


  No obstante el fenómeno del bandolerismo, considerándolo en toda su extensión, no quedaría erradicado hasta 1907, tras ser abatidos el Pernales y el Niño del Arahal en la Sierra de Alcaraz.

 

Departamento de Historia.

Asociación “Histórica Guardia Civil “